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Semilla de paz

  • Grupo de apoyo de mujeres GAM
  • hace 3 minutos
  • 1 min de lectura

Por Sara Galindo

Religiosa de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor y acompañante de Grupos de apoyo de mujeres


Como mujer he aprendido que mi voz tiene fuerza para transformar realidades. En el proceso de acompañamiento a las mujeres he visto cómo la violencia afecta profundamente a las mujeres y por eso me esfuerzo en abrir espacios donde todas las experiencias sean escuchadas.


Aporto paz desde la empatía, reconociendo el dolor de quienes han sufrido violencia, pero también impulsando la esperanza de que podemos reconstruirnos juntos. Mi manera de contribuir es tejiendo redes de apoyo entre nosotras, promoviendo la igualdad y recordando que la paz no es solo ausencia de guerra, sino la presencia de justicia y respeto.


Desde mi proceso personal, creo que cada gesto de cuidado, cada palabra que invita a la reconciliación y cada acción que defiende la dignidad, es una semilla de paz con perspectiva de género. Puedo reconocer que yo como mujer y las mujeres somos agentes activas en la construcción de paz mediante procesos transformativos en dinámicas tradicionales de poder, generando espacios inclusivos donde las voces de las mujeres sean escuchadas y valoradas.


Puedo narrar experiencias donde las mujeres, gracias a su empoderamiento, generan empatía, trabajo colaborativo, incidencia en sus comunidades; por ejemplo, llevando campañas de salud para chequeos ginecológicos, lo que permite una construcción de confianza y seguridad.


Aunque históricamente las mujeres hemos sido marginadas, aportar paz como mujeres desde la perspectiva de género significa dar voz, ampliar la visión de lo que significa la paz y garantizar que esta sea inclusiva y sostenible.



 
 
 
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